|
Claudio de Lorena (1600-1682). Pintor francés que, como Nicolás Poussin, fue uno de los grandes
maestros paisajistas clásicos del siglo XVII.
Esta escuela de pintura, inspirada en la antigüedad clásica, presenta la
naturaleza de manera armónica, serena y majestuosa. La temática procede
de fuentes griegas, romanas o bíblicas y las figuras humanas dentro del
paisaje suelen representarse con atuendos pastoriles o antiguos.
La particular contribución de Claudio de Lorena al paisajismo idealizado
estriba en su magistral tratamiento de la luz. Demostró una gran maestría en el manejo de la luz desde sus primeras obras, que presentan
una iluminación de gran fuerza y dramatismo, hasta sus últimos paisajes,
inundados de una luz suave y transparente.
Claudio de Lorena, conocido también por su seudónimo Le Lorrain, o como
Claude Lorraine, nació en el ducado de Lorena (del cual deriva su nombre).
Antes de cumplir 20 años viajó a Roma donde vivió el resto de su vida, a
excepción de dos años, de 1625 a 1627, en los que regresó a Francia.
Fue discípulo del pintor italiano Agostino Tassi, que le enseñó perspectiva y a pintar paisajes y marinas (cinco de estas obras se
conservan en el Museo del Prado, España).
También recibió la influencia del pintor alemán Adam Elsheimer, adaptando y refinando su modo de representar la luz, y de los pintores
italianos Annibale Carracci y Domenichino, cuyos paisajes de gran tamaño
le llevaron a aumentar las dimensiones de los suyos.
La evolución gradual del estilo de Claudio de Lorena pasa por tres periodos principales. En el primero sus paisajes suelen presentar la luz
sesgada y emplea otros efectos lumínicos experimentales.
Pinta también escenas idealizadas de puertos marítimos, en los que suelen aparecer barcos anclados en puertos flanqueados por palacios. En
Escena portuaria (1634, Ermitage, San Petersburgo) se puede apreciar su modo característico de pintar el sol sobre el horizonte para dar
profundidad a la obra.
En la década de 1630 comenzaron a aparecer falsificaciones de su obra y,
para ayudar a la identificación de las auténticas, comenzó a hacer una
compilación en el Liber veritatis (Museo Británico, Londres) alrededor
de 1635, que incluía croquis y descripciones de casi todas sus pinturas,
con lo cual realizó un inventario de su obra.
En este texto se citan algunas de las obras que hoy se conservan en el Museo del Prado (Entierro de santa Serapia, Moisés salvado de las aguas
y Embarco en Ostia de santa Paula Romana). Durante el segundo periodo, que comenzó después de 1640, sus obras transmiten mayor calma, bañadas
por una luz cálida y uniforme. Los temas los extrae de fuentes clásicas
o bíblicas, como en Paisaje: los desposorios de Isaac y Rebeca (1648, National Gallery, Londres).
Durante el tercer periodo, en la década de 1660, aunque dentro de esta misma línea, algunas de sus obras muestran una cierta tendencia hacia un
estilo más simbólico y utópico, con una paleta de colores fríos y metálicos y la vuelta a un mayor dramatismo en la luz.
Claudio de Lorena murió en Roma el 23 de noviembre de 1682. Su arte influyó en los paisajistas holandeses, los franceses y, en especial, en
los ingleses de mediados del siglo XIX. El pintor inglés Joseph Mallord
William Turner debe mucha de su inspiración a las obras de Claudio de Lorena.
|